Los centros de autolavado IMO funcionan bajo un sistema de comisiones.
La mayoría de operadores de IMO son autónomos responsables de la instalación, que a su vez tienen sus propios empleados. Sus beneficios dependen de las comisiones generadas sobre cada uno de los vehículos que pasan por el tren de lavado, o de un porcentaje del total de ingresos de la instalación.
Además, los operadores pueden conseguir beneficios extras lavando las llantas, limpiando el interior de los vehículos u ofreciendo otro tipo de servicios.
Este tipo de estructura, única en el mercado, ayuda a IMO a mantener bajos sus costes fijos, a la vez que proporciona un incentivo a los operadores para potenciar su rendimiento.
Las tarifas de IMO y el enfoque de bajos costes permiten a la compañía competir en precio y ofrecer a sus clientes una relación calidad-precio excepcional.
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